17 jul. 2015

¿Qué vamos a hacer con tanto tomate?

Tanto tiempo deseando que lleguen los primeros tomates a la huerta, cultivándolos y cuidándolos con todo el mimo que está en nuestras manos. Los primeros te los comes como un auténtico manjar, aliñados con sal y aceite, y acompañados con tan solo poco de ajo picado. Los siguientes comienzan a incluirse en tu dieta diaria, para almorzar pan con tomate y aceite, para comer fritada de verduras, ensalada de tomate, gazpacho, pasta con tomate... Tomate, tomate, tomate hasta que llega un momento en que los tomates comienzan a perseguirte en sueños. Es en ese momento cuando hay que agudizar el ingenio y poner en marcha estrategias para conservar esos frutos tan deliciosos y con ello poder seguir disfrutandolos en temporadas venideras.

Una forma de conservación es el secado. Para ello es necesaria una infraestructura mínima: un cañizo limpio, cortar los tomates en rodajas de un dedo de grosos, echarles algo de sal por ambas caras y dejar que el sol haga el resto del trabajo.


Si somos previsores podemos cultivar variedades de tomate aptas para guardar en invierno, también llamadas tomatillas, estas variedades las recolectaremos cuando comience a madurar los primeros frutos del ramillete y colgarlos en un lugar fresco y seco. De esta forma se conservarán durante el otoño e invierno.




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